Inspiración de poetas, verdugo de los orates, oidora de los lobos y promesas de los amantes.
Tú que con la frialdad de la noche hechizas cuanto iluminas, tú que con las estrellas a tu lado no dejas de palidecer majestuosamente, tú que te escondes en las nubes grises de las tormentas y privas de tu belleza a la humanidad, tú que haces que mis ojos se esfuercen contemplando tu grandeza distante y que mi cuello se canse de mirarte obteniendo el más maravilloso regalo: tu luz. Este corazón abatido, esta mente confundida, esta alma atormentada y este espíritu buscan desesperadamente un consuelo y tu presencia da la sensación de que no estoy tan sola y perdida como me siento.