domingo, 12 de marzo de 2023

Cuerpo

 Mi cuerpo como templo 
o tal vez como prisión,
en cualquiera de los dos casos,
dejarlo aún no es opción.

La muerte marcará su fin,
mientras su energía se libera,
es una afirmación optimista
sin tener esa certeza siquiera.

Parece un templo divino,
como prisión es bastante cómodo,
pero cuando deja de funcionar bien,
es como querer avanzar entre el lodo. 

Somatiza las emociones,
se desgasta con el tiempo,
ocupa espacio en esta nada
y empieza a moverse lento.

He aprendido a quererlo,
a saber que solo es un medio,
a entender que no me define
pero que me identifica sin remedio.

Oh querido y efímero cuerpo,
no todo es tan perverso,
debo agradecerte por llevarme
y por darle calor a mi pensamiento.

Sé que no eres yo, 
solamente eres mi proyección visual
para mi recorrido en este mundo
tan confuso como irreal.

23/11/2004

 Era un grito atrapado en un suspiro, una lágrima camuflada en una triste sonrisa y un abrazo atado al olvido; era un alma como todas, encer...