domingo, 17 de marzo de 2024

23/11/2004

 Era un grito atrapado en un suspiro, una lágrima camuflada en una triste sonrisa y un abrazo atado al olvido; era un alma como todas, encerrada en un cuerpo que limitaba su libertad, víctima del azar de la vida y conquista asegurada de la muerte.

Nunca quiso utilizar el atajo que había delante de ella, su corazón desecho por la tormenta y confusión, ya no quería ver ni escuchar, nada movía su interior, todo era simple ilusión.

Nunca supo lo que era disfrutar porque todo le daba exactamente igual, ni el azahar de los naranjos en su patio lograron extasiarla.

Jamás llegó a conocer la simplicidad de la naturaleza; lo único que notaba era su lluvia incesante que desesperaba su interior.

A pesar de todo, supo lo que era estar en casa, acomodarse en su espacio seguro y sólo por aburrimiento, hojear un libro.

Su interior era complejo y sólo la muerte pudo calmar esa incertidumbre y cortó para siempre su absurda esperanza de abrir los ojos y seguir respirando.

jueves, 7 de marzo de 2024

Y si escribo...

 Y si escribo aunque no me leas,

y si escribo aunque no lo entiendas,

y si escribo aunque ni leer sepas,

es porque quiero desahogar mis penas.

 

Son penas que pesan, y traen amargura

son penas que duelen y a la larga me torturan.

 

Son penas algo viejas, sin fecha de caducidad

son penas tatuadas en la memoria por causa de mi debilidad.

 

No debería estar triste, no debería llorar

pero no hago lo que debo, si no lo que me dicta mi voluntad.

 

No quisiera estar aquí, realmente en ningún lado

pero me ata este cuerpo, que sin pedirlo me fue dado.

 

Ya he sufrido por amor, por traiciones y engaños

ya sé lo que se siente enamorarse y olvidarse con los años.

 

No pretendo que me leas, ni siquiera sabes de estas líneas,

sólo quiero plasmar aquí lo que me abruma y me perturba.

 

El panorama se ha tornado gris y vaya que disfruto de esta melancolía,

no reconocer si amanece, anochece o es otro día.

 

El letargo de mi alma no es más que mi responsabilidad,

pero vaya que me cuesta aceptar las cosas con naturalidad.

 

Escribo por escribir, porque ya no sé ni qué estoy diciendo,

escribo para ti y para mí, porque no sé ni lo que estoy haciendo.



Prisión y libertad

 El espejismo vivido que libertad han llamado,

tras los barrotes de lo debido en ilusión ha quedado.


Da miedo avanzar a espacios desconocidos,

mientras cómodamente muere el espíritu, que libre ha nacido.


En la comodidad de la rutina se mueren las ambiciones,

se entierra la pasión de vivir y se descartan las ilusiones.


Mientras el tiempo pasa sin prisa, desgasta la vida de todo

mientras esperamos el momento adecuado, morimos del mismo modo.


Y el corazón atrincherado, sin entender lo que sucede

entorpece el pensamiento y la razón no lo precede.


Tanto caos en la mente, tanto miedo de vivir

tantas inseguridades latentes para finalmente morir.


Morimos estando vivos y ni cuenta nos damos de eso,

vamos en modo automático y desconfiando del proceso.


No somos dueños de nada y la nada es maravillosa,

pero se crea el falso sentimiento de que somos dueños de alguna cosa.


Creemos estar avanzando con los pies anclados en una celda,

cuando el único avance seguro es hacia la muerte, que ya marcó nuestra senda.


Cómoda es esa prisión, cómoda esa realidad,

incómodo está el espíritu buscando la verdadera libertad.


23/11/2004

 Era un grito atrapado en un suspiro, una lágrima camuflada en una triste sonrisa y un abrazo atado al olvido; era un alma como todas, encer...