Y si escribo aunque no me leas,
y si escribo aunque no lo entiendas,
y si escribo aunque ni leer sepas,
es porque quiero desahogar mis penas.
Son penas que pesan, y traen amargura
son penas que duelen y a la larga me torturan.
Son penas algo viejas, sin fecha de caducidad
son penas tatuadas en la memoria por causa de mi debilidad.
No debería estar triste, no debería llorar
pero no hago lo que debo, si no lo que me dicta mi voluntad.
No quisiera estar aquí, realmente en ningún lado
pero me ata este cuerpo, que sin pedirlo me fue dado.
Ya he sufrido por amor, por traiciones y engaños
ya sé lo que se siente enamorarse y olvidarse con los años.
No pretendo que me leas, ni siquiera sabes de estas líneas,
sólo quiero plasmar aquí lo que me abruma y me perturba.
El panorama se ha tornado gris y vaya que disfruto de esta melancolía,
no reconocer si amanece, anochece o es otro día.
El letargo de mi alma no es más que mi responsabilidad,
pero vaya que me cuesta aceptar las cosas con naturalidad.
Escribo por escribir, porque ya no sé ni qué estoy diciendo,
escribo para ti y para mí, porque no sé ni lo que estoy haciendo.
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